Delfinoterapia

Es una técnica que consiste en la interacción del ser humano con delfines (normalmente de la especie nariz de botella), donde interviene además un terapeuta; a tráves de la cual se intenta mejorar la calidad de vida tanto de niños como adultos que padecen serios problemas de salud, sobre todo enfermedades crónicas y de carácter psicológico.

Australia es uno de los países más avanzados en terapias con delfines aplicadas a niños con afecciones psíquicas, aunque se conocen también centros en México, Estados Unidos y Argentina, entre otros.

Características de los Delfines

Para los pueblos aborígenes de Australia el delfín es un animal sagrado, totémico. Los egipcios y griegos reconocían en los delfines la encarnación de una divinidad; el propio oráculo de Delfos, el más famoso de la historia, estaba bajo la advocación de un delfín.

Los delfines son mamíferos acuáticos que habitan en casi todos los mares del planeta. Aunque viven en mar abierto también se acercan a la playa, pero sin llegar a la orilla.

Se les clasifica en especies, de acuerdo a su tamaño, color de piel o forma de la cabeza.

En nuestro planeta existen existen 32 especies de delfines; en las costas mexicanas habitan 17 de ellas, por ejemplo el delfín común, el tornillo y el risso.

Su cuerpo es alargado; tienen una aleta dorsal y dos laterales o pectorales que varían de forma y tamaño según la especie de que se trate.

Los delfines también cuentan con cola o aleta caudal aplanada horizontalmente que le sirve para desplazarse y a veces la usan para mantenerse erguidos por un momento en la superficie.

Su nado puede alcanzar una velocidad de 45 Km./hora.

Al nacer se alimenta de su madre, quien expulsa la leche en forma de chorro directo a su hocico. La cría tomará leche durante un año o más. A partir de los seis meses empieza a comer peces.

Se alimentan principalmente de peces, calamares y pulpos.

No tienen nariz; en vez de ella, en la parte superior de la cabeza cuentan con un orificio en forma de media luna, denominado respiradero. El respiradero se cierra cada vez que se sumergen, lo que evita la entrada de agua a sus pulmones.

Pueden sumergirse hasta 300 metros y aguantar la respiración durante casi veinticinco minutos antes de salir a tomar aire.

Nunca duermen. Descansan disminuyendo su actividad, flotan y dejan sobresalir su respiradero; a esto se le llama letargo.

Viven entre 40 y 60 años, se reunen en manadas y cambian de grupo para migrar, aparearse o buscar comida.

Son animales muy juguetones, amistosos y muy inteligentes.

Los delfines generan tres tipos de sonidos: uno que emplean para detectar alimentos u objetos a su alrededor, como un sonar, al que se llama ecolocalización y que se produce en la parte frontal de la cabeza; este es inaudible para el ser humano. Uno más es el que podemos escuchar y que conocemos a través de los espectáculos que se ofrecen en los acuarios. El tercero es la combinación de los dos anteriores.

Pueden percibir el tamaño, la forma, la textura y la densidad de los objetos a partir de los ecos que percibe. En base a ello algunos terapeutas aseguran que los delfines pueden ser capaces de detectar tumores en el ser humano gracias a su potente sistema auditivo.

 

Origen de la delfinoterapia

Algunos especialistas ingleses descubrieron que niños con autismo o parálisis cerebral que nadaban y convivían con estos cetáceos presentaban notable mejoría en su estado de ánimo, se relajaban con mayor facilidad y tenían mejor disposición a tener contacto físico.

Posteriormente el estadounidense John Lilly, conocedor de la anatomía y sistema neurológico de estos cetáceos, comenzó a trabajar con infantes que presentaban algún problema neuronal, los hizo jugar con los mamíferos acuáticos y luego registró los cambios que ocurrían en ellos por medio de un electroencefalograma. También hizo múltiples anotaciones sobre las mejorías observadas en el lenguaje, estado de ánimo y movimiento.

A partir de esas pequeñas investigaciones se han hecho otras en Estados Unidos como las del científico David Cole, quien ha formulado la hipótesis cavitacional, la cual atribuye al sonido del delfín frecuencias ultrasónicas que estimulan al sistema nervioso central del paciente, lo que induce la liberación de hormonas ligadas a la relajación y mitigación del dolor.

Por su parte Steve Bearch, ha planteado la hipótesis de resonancia, que incluye un modelo matemático para evaluar la energía de choque de las ondas que genera el mamífero sobre el sistema nervioso.

Ya como toda un técnica, la delfinoterapia llegó a México en 1992, esto gracias a Convimar. Desde entonces se han brindado terapias a niños de 2 años en adelante y adultos hasta 80 años de edad, en el Acuario Aragón y en el Parque Marino Atlantis (ambos en la ciudad de México). Las sesiones son asistidas por médicos y psicólogos.

Beneficios de la Delfinoterapia
  1. Las ondas ultrasónicas que emiten los delfines generan endorfinas y otras sustancias que ayudan a mejorar la conexión entre las neuronas, y además incentivan el funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales. Los cambios neurológicos y neuroquímicos que se generan se traducen en diversos beneficios físicos, emocionales e intelectuales tales como mejoras en el sistema inmunológico, mejoras en la coordinación motora, en el estado de ánimo, el contacto social, y en el lenguaje.
  2. Alivia trastornos nerviosos, sobre todo en niños.
  3. Es efectivo como tratamiento adicional en niños con Déficit de Atención con Hiperactividad.
  4. Ofrece resultados muy positivos en niños con síndrome de Down: A través de la terapia los niños aprenden de 2 a 10 veces más rápido que aquellos que no llevan la terapia y que en un 50% de los casos, podían retener tales lecciones incluso un año después de la terapia.
  5. En los niños con autismo ayuda a mejorar su capacidad para prestar atención y por lo tanto optimiza los procesos de enseñanza.
  6. Colabora en el tratamiento de personas con epilepsia.
  7. Mejora las condiciones de personas con problemas motores, auditivos y del lenguaje.
  8. Se ha observado por medio de la medición de las ondas cerebrales de los pacientes, que éstas cambian en presencia de los delfines hacia una armonización entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro, lo que produce un estado de paz y relajación tal como sucede al realizar una meditación. Es por ello que la delfinoteraia también se utiliza para tratar la depresión, ansiedad y estrés.
  9. El contacto con los delfines reduce el dolor y provoca que el sistema inmunológico se fortalezca, por ello se utiliza para las personas con enfermedades crónicas y terminales como el cáncer.
  10. También se aplica en adultos en proceso de desintoxicación de drogas, anorexia y bulimia.
  11. Proporciona mejoras en adultos con secuelas de infarto cerebral (muerte de tejido neuronal por falta de suministro de sangre) y traumatismo craneoencefálico (golpes por accidentes).
  12. Ofrece beneficios a mujeres embarazadas: reduce molestias generadas por su condición y durante el parto, además de que estimula al sistema nervioso del bebé.